La poesía en el rock (Parte I)

Sabido es que la fundación Nobel, en 2016 otorgó el premio de literatura a Bob Dylan «por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción».
Evidentemente, hay un componente literario en las obras musicales, en el cancionero, tanto el popular como el culto, si cupiera la distinción.
En 1963, Dylan ya sorprendía con uno de sus primeros éxitos, “Blowing in the wind”, aún en su etapa folk, antes de entrar al rock. En él apela a la pregunta retórica como forma de mostrar la indiferencia del ser humano:
How many ears must one man have before he can hear people cry? Yes, and how many deaths will it take ’til he knows that too many people have died?
(¿Cuántos oídos debe tener un hombre antes de que pueda oír a la gente llorar? Sí, ¿y cuántas muertes tardará hasta que sepa que demasiadas personas han muerto?)
Yo no me voy a extender en el repertorio de Dylan, que luego del premio fue editado como libro, pero hay muchas más letras donde se pueden visualizar rasgos poéticos.
En 1964, “The sound of silence” es un éxito compuesto por Paul Simon para Simon & Garfunkel, donde toda la canción es un poema y tiene notables estrofas como la del siguiente ejemplo:
And in the naked light, I saw /ten thousand people, maybe more /people talking without speaking /people hearing without listening /people writing songs that voices never share /and no one dared /disturb the sound of silence.
(Y en la luz desnuda vi /diez mil personas, tal vez más, /gente que hablaba sin decir, /gente que oía sin escuchar, /gente escribiendo canciones que las voces jamás comparten, /y nadie osó /perturbar el sonido del silencio.)
David Crosby y Roger McGuinn, compositores de The Byrds, imprimían a sus letras nítidas imágenes, como puede advertirse en este pasaje de “Eight miles high” de 1966: Rain gray town known for its sound /in places small faces unbound. (La lluvia del pueblo gris reconocida por sus sonidos /y alrededor, rostros pequeños y distantes.)
De ese mismo año es “I’ll Be Your Mirror” compuesta por Lou Reed para su banda The Velvet Underground, cuya letra destaca por una serie de metáforas muy ricas, un claro ejemplo de lenguaje poético al servicio de la canción.
I’ll be your mirror /Reflect what you are, in case you don’t know /I’ll be the wind, the rain and the sunset /The light on your door to show that you’re home /When you think the night has seen your mind /That inside you’re twisted and unkind /Let me stand to show that you are blind /Please put down your hands /’Cause I see you
(Yo seré tu espejo /Reflejaré lo que eres por si no lo sabes /Seré el viento, la lluvia y el ocaso /La luz en tu puerta para mostrar que estas en casa /Cuando creas que la noche ha visitado tu mente /Que en tu interior eres cruel y retorcido /Deja que me quede para demostrarte que estas ciego /Pero, por favor, baja las manos, porque te veo)

En 1974 Roger Waters escribió “Eclipse” para Pink Floyd. La canción es toda una alegoría. Usando metáforas de la astronomía, se refiere a las disyuntivas del hombre en la actualidad. El final, que en realidad es el final de todo el álbum “The dark side of the moon” es un ejemplo claro de lo dicho:
All that is now/All that is gone/All that’s to come/and everything under the sun is in tune/ but the sun/is eclipsed by the moon. There is no dark side/of the moon really./Matter of fact/it’s all dark.
(Todo eso es ahora/Todo eso se ha ido/Todo eso está por venir/Y todo bajo el sol está a tono/Pero el sol/está eclipsado por la luna./ No hay un lado oscuro/ de la luna realmente. De hecho, es toda oscura…)
Un ejemplo de la poesía más tradicional, la que se basa en el amor de pareja, es de 1973, cuando Mick Jagger y Keith Richards componen “Angie” para el álbum Goats head soup. Si bien es una colaboración, se supone que la letra es de Jagger. La letra es considerada un clásico, casi un manual de como un chico debe decirle a su novia que corta la relación:
With no lovin’ in our souls / And no money in our coats / You can’t say we’re satisfied / But Angie, Angie / You can’t say we never tried…
(Sin amor en nuestras almas/ y sin dinero en nuestros bolsillos / no se puede decir que estemos satisfechos / pero Angie, Angie / no se puede decir que no lo hemos intentado…)
Otro ejemplo pleno de simbolismos es el de Peter Gabriel, quien en 1974 compuso “Carpet crawlers” para Genesis, aunque fuera firmado por todos los integrantes de la banda.
They’re moving./ They’re moving in time to a heavy wooden door /Where the needle’s eye is winking, closing in on the por / The carpet crawlers heed their callers /We’ve got to get in to get out /We’ve got to get in to get out.
(Se están moviendo./Se mueven a tiempo hacia una pesada puerta de madera/Donde el ojo de la aguja guiña, acercándose a los pobres/Los arrastrados por las alfombras escuchan a quienes llaman./Tenemos que entrar para salir./Tenemos que entrar para salir.)
En el último álbum de estudio, en 1978, los supervivientes de The Doors rescatan entre otros, un poema de Jim Morrison, muerto en 1971. Se trata de “An American Prayer”, con una letra muy profunda, de protesta a la guerra.
Do you know we are being led to slaughters by placid admirals and fats slow generals are getting obscene on young blood?
¿Sabes que estamos siendo llevados a las matanzas por almirantes plácidos y que los gordos y lentos generales se están volviendo obscenos con la sangre joven?
Leonard Cohen, quizás más valorado como poeta que como músico, también logra con su “Hallelujah” de 1984 un notable simbolismo al describir a la fe religiosa.
Hallelujah, Hallelujah / Your faith was strong but you needed proof / You saw her bathing on the roof / Her beauty and the moonlight overthrew her / She tied you to a kitchen chair / And from your lips she drew the Hallelujah
(Aleluya, aleluya /Tu fe era fuerte pero necesitabas pruebas /La viste bañándose en el techo /Su belleza y la luz de la luna la derrocaron /Ella te ató a una silla de cocina /Ella rompió tu trono y te cortó el pelo /Y de tus labios sacó el Aleluya)
“Tears in heaven” escrita por Eric Clapton en 1992, contiene unos desgarradores versos para recordar a su hijo de cuatro años fallecido el año anterior en un accidente. La canción está armada como un diálogo con su hijo perdido:
Would you know my name? /If I saw you in heaven /Would it be the same? /If I saw you in heaven /I must be strong /And carry on /’Cause I know I don’t belong /Here in heaven
(¿Sabrías mi nombre /si te veo en el cielo? /¿Será lo mismo /si te veo en el cielo? /Debo ser fuerte /y seguir /porque sé que no pertenezco /aquí al cielo.)
Como hemos destacado grandes letras, también abundan de las otras.
Las canciones, sobre todo en el rock, deben manejar un equilibrio entre la letra y la música. Esto hace que muchas veces la primera esté al servicio de la segunda. Tal vez la mayoría de las veces, tanto en el rock como en el pop, las letras no destacan por su elaboración y menos por el sentido de sus palabras.
Es lo que sucede con el exitazo Happy together de The Turtles, número 1 en 1967, compuesto por Garry Bonner y Allan Gordon y cuya letra no era para nada su fuerte. En el remate de la canción se pueden escuchar dos líneas -So happy together/How is the weather? (Entonces juntos contentos/ ¿Cómo está el tiempo?) donde no hay contenido ni sintaxis, solo la rima (together/weather) que entre con los acordes.
Obviamente que sobre este tema habría muchísimas más canciones dignas de ser citadas, pero por hoy es suficiente. La segunda parte de esta nota se referirá a mi banda preferida, The Beatles. Hasta entonces.
Espero volver a verte por aquí

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