LA RIMA

En poesía se pueden distinguir dos tipos de rima:

La rima consonante, que se caracteriza por repetir exactamente cada uno de los sonidos, tanto vocales como consonantes. Aparece cuando luego de la última vocal acentuada se repiten exactamente todos los fonemas.

La rima asonante, que es aquella en que se repiten solamente los sonidos de las vocales y no de las consonantes.

Ejemplo de rima consonante es producto con reducto, mientras en rima asonante producto puede hacerlo con asunto.

Veamos ejemplos en algunas poesías muy conocidas:

La rima LIII del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, reproducida en la imagen de esta entrada,

Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

jugando llamarán.

El autor utiliza rima asonante en los versos 2 y 4 de cada estrofa. Por ser acentuada en la última sílaba del verso, la concordancia se da solamente con la última vocal. A los versos 1 y 3 de este ejemplo se los conoce como versos blancos, ya que no tienen rima.

“Caricia”, de la nobel chilena Gabriela Mistral,

Madre, madre, tú me besas;

pero yo te beso más.

Como el agua en los cristales

son mis besos en tu faz.

En la que la poetisa aplica rima asonante en los versos 2 y cuatro, dejando blancos los 1 y 3.

La higuera, de la poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou,

Porque es áspera y fea,

porque todas sus ramas son grises,

yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,

ciruelos redondos,

limoneros rectos

y naranjos de brotes lustrosos.

Este poema está estructurado en sucesivas estrofas de tres y cuatro versos, siempre utilizando rima asonante. Las estrofas de tres versos aplican la rima entre los versos 1 y 3, siendo el 2 un verso blanco. Las de cuatro versos tiene una estructura de rima ABBA.

Y, por último, la célebre Sonatina del nicaragüense Rubén Darío,

La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?

Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave sonoro;

y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

Cada estrofa de seis versos ostenta rima consonante perfecta cuya regla es AABCCB.

El poemario “Soy el silencio”, de mi autoría, está estructurado en la mayoría de los casos sobre la base de poemas de cuatro versos, con rima consonante y diferente métrica (extensión en sílabas del verso). Tampoco hay una constante en la cantidad de estrofas de cada poema.

En el I, la rima puede verse organizada como ABAB,

En este desierto de piedra y cemento

mi triste alegría quisiera encontrar,

en la loca y ardiente fuerza del viento

mi alegre tristeza dejar escapar.

El V aplica el orden ABBA,

Tan falaz resulta lo aparente,

tan corto de alma, cuerpo y razón,

si la duda no tiene un rincón

donde echar su promiscua simiente.

Existen algunas pocas excepciones a la consonancia de las rimas, como por ejemplo en el IX, donde “genios” rima con “sueños”. Esta rima, pese a que tiene sonidos casi idénticos y alguien podría defender su calidad de consonante, en sentido estricto es un ejemplo de rima asonante.

Hoy todo es comodidad, ya nadie se involucra,

al sentir que el pensar es privilegio de genios,

al destinar el sudor sólo a aquello que lucra,

aunque sigan muriendo de uno en uno los sueños.

Algo similar sucede en el XXIX, con “mañana” y “engaña”, aunque en este caso no hay duda que la rima es asonante, ya que las terminaciones a comparar son “ana” y “aña” con diferencia de sonido pese a su semejanza.

Y ahora, al ver tan claro, piensas el mañana,

vacío de errores que no repetirás,

pero traicionera, la noche siempre engaña,

burlado a ti mismo al despertar te sabrás.

Dentro de las pocas excepciones a las estrofas de cuatro versos el LXXVII está organizado en secuencias de a tres, donde el 1 y 2 de cada estrofa riman en forma consonante, mientras el 3 rima con todos los terceros versos de las otras estrofas. Aquí va el poema completo.

Terca lluvia y tenaz, persistente,

que me mojas los huesos, la mente,

vistiéndolo todo más sombrío.

Un creciente placer me gobierna

al contemplarla impávida, eterna,

trasluciendo cualquier desvarío.

Se disfrazan de gris los colores,

la humedad, que agranda mis dolores,

a mi espíritu mata de frío.

Caminar bajo el cielo techado,

recorriendo el asfalto lavado,

desenfoca mi libre albedrío.

Mas no encuentro placer más glorioso,

tras un vidrio mirando, dichoso,

ver llover no conoce de hastío.

Otra excepción, también de a tres versos es el LXXXI, con la particularidad que todas las estrofas mantienen la identidad de la rima a lo largo de todas las estrofas. La estructura de la rima sería ABA ABA ABA ABA ABA ABA. Para apreciarlo, va el poema completo.

Quisiera ser de la vida mi intendente,

controlar el efecto en las decisiones

sin importar lo que me diga la gente.

Debiera estar comportándome valiente

ignorando del resto sus reacciones,

pero nunca manejarme indiferente.

Pudiera ser en este intento inconsciente

de posponer objetos y situaciones

que mi espíritu reclame impertinente.

Quisiera dejar a un lado las presiones,

armarme un mundo sereno y diferente

donde valgan mucho más mis emociones.

Debiera estar yo conmigo y mis acciones

en el lugar donde fuera consecuente

con aquello que despierta mis pasiones.

Pudiera quedar tan sólo en intenciones

o victorias conservadas fugazmente

pero jamás soslayar obligaciones.

En futuras entradas, abordaré el tema de la métrica, como ya dije, la extensión en sílabas de los versos.

Espero volver a verte por aquí…

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