LA MEMORIA Y EL OLVIDO

Los humanos seguimos nuestra ruta de vida de distintas formas, algunos mirando hacia adelante y otros hacia atrás, pero lo cierto es que la perspectiva hacia el futuro se va a apoyar en la base de cómo hemos transcurrido nuestras etapas anteriores. Y aquí juega su rol ese archivo que es la memoria. Tan asombrosa como desconocida, ella nos permite identificar nuestra vida al punto tal que podemos ser definidos como nuestra memoria y nuestros sueños.

Los recuerdos, muchas veces tamizados por nuestra propia voluntad, han sido siempre contrapuestos a su enemigo natural, el olvido. Hay quienes, por una posición frente a la vida, optan por vivir de los recuerdos, casi glorificándolos, lo que compromete los desafíos futuros.

También está el tema de la permanencia de los recuerdos, el porqué del olvido. Hay recuerdos que buscan el olvido y hay olvidos que matan el recuerdo, ya sea por el `paso del tiempo, ya sea por la relevancia o por problemas de salud.

Pero, en definitiva, la poesía nunca fue ajena a esa mágica lucha entre recuerdos y olvido. Y, como te tengo acostumbrado, voy a comenzar con una muestra de mi poemario “Soy el silencio”, por lo que te comparto el poema XXVIII,

¿Qué sería yo si no tuviera memoria?

Si ella se apartara ni sabría quién soy.

Porque, aunque viviendo del mañana y del hoy,

estos se recuestan en mis años de historia.

Guardián natural de mis recuerdos queridos,

mantiene en mi ser las pasadas emociones

y al tener que afrontar noveles situaciones,

puedo comparar aconteceres vividos.

¡Qué apoyo leal que otro archivo no me entrega!

Imágenes cruzan como vistas ayer,

gente querida, que ya he dejado de ver

y en mi corazón cada vez más hondo llega.

El olvido es muy cruel porque siempre liquida,

es capaz de esconder en un soplo lo actuado,

prematura la muerte de aquel descuidado

que vive el presente pero pronto lo olvida.

Y sé que estás esperando a los clásicos, que en este caso va a venir con un muestreo abundante, por lo que me remitiré a compartirte segmentos de poemas de varios maestros.

No podía faltar el impresionante epitafio de Jorge Luis Borges, poema conocido como “Los enigmas “, que comienza con estos cuatro versos:

Ya somos el olvido que seremos.

El polvo elemental que nos ignora

y que fue el rojo Adán, y que es ahora,

todos los hombres, y que no veremos.

Otro ejemplo está en el poema “A la memoria del poeta gallego Aurelio Aguirre” de Rosalía de Castro, que comienza con estas rimas:

Lágrima triste en mi dolor vertida,

perla del corazón que entre tormentas

fue en largas horas de pesar nacida,

en fúnebre memoria convertida

la flor será que a tu corona enlace;

las horas de la vida turbulentas

ajan las flores y el laurel marchitan;

En “Reminiscencia”, la recientemente galardonada con el premio Cervantes, Cristina Peri Rossi invoca al olvido y la memoria,

No podía dejar de amarla porque el olvido no existe

y la memoria es modificación, de manera que sin querer

amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía

en sucesivas transformaciones y tenía nostalgia de todos los lugares

en los cuales jamás habíamos estado, y la deseaba en los parques

donde nunca la deseé y moría de reminiscencias por las cosas

que ya no conoceríamos y eran tan violentas e inolvidables

como las pocas cosas que habíamos conocido.

Y ya que mencionamos a la actual ganadora del Cervantes, citemos también a Ida Vitale, su compatriota y ganadora del premio en 2018, quien  en su novísimo trabajo “Tiempo sin claves”, le dedica un espacio a la memoria, en el poema “El elefante del hoy”,

La memoria hacendosa pone en orden

los hilos, pero a veces algo falla

y el desabrido elefante del hoy

irrumpe a destrozar como en la selva

las ramas y se desgarra la trama

de la seda. Recuerda el obediente,

al sujetar su fe, soldado en lucha

contra su propio sueño, que hay olvido.

En “Me destierro a la memoria”, Miguel de Unamuno juega con la memoria, los recuerdos y el perderse en ellos, que es un poco olvidar el presente…

Me destierro a la memoria,

voy a vivir del recuerdo.

Buscadme, si me os pierdo,

en el yermo de la historia,

En su “Dolor”, Alfonsina Storni coquetea, de manera casi premonitoria, con el mar al cerrar el poema con estos versos.

Perder la mirada, distraídamente,

Perderla, y que nunca la vuelva a encontrar;

Y, figura erguida, entre cielo y playa,

Sentirme el olvido perenne del mar.

También este fragmento de “Memoria del tránsito”, de Luis Rosales:

Los sitios donde has estado

en la memoria los llevo

sólo para ver de nuevo

el rastro que allí has dejado;

la tierra que tú has pisado

vuelvo a pisar; nada soy

más que este sueño en que voy

desde tu ausencia a la nada.

Me hizo vivir tu mirada:

fiel al tránsito aquí estoy.

O la “Canción cada vez que mi memoria”, de Jorge Manrique, que empieza con estos versos:

Cada vez que mi memoria

vuestra beldad representa,

mi penar se torna gloria.

Mis servicios en victoria,

mi morir, vida contenta.

También es ilustrativo este pasaje de “Compañero de olvido” (dedicado a Juan Gelman), de Mario Benedetti, muy curios por el uso fantástico de la rima interna:

compañero de olvido en el olvido

estamos recordándonos sabiéndonos

solidarios sin nombre solitarios

de a uno o en montón pero insepultos

compañero de olvido no te olvido

En “Muerte del olvido”, de Meira Delmar, suenan estos versos, aparentemente contradictorios, en los que la poetisa intenta mostrar sus recuerdos con la paradoja de que “al olvido se le borraron las palabras”…

Se me murió el olvido

de repente.

Inesperadamente,

se le borraron las palabras

y fue desvaneciéndose

en el viento.

En su “Pasar”, Idea Vilariño muestra la desesperanza del abandono que implica el olvido :

Quiero y no quiero

espero

y no

y desespero

y por veces aparto

con todo olvido todo abandono toda

felicidad

Y para finalizar, reitero a don Miguel de Unamuno, de quien transcribo su poema completo, “Dormirse en el olvido del recuerdo”, que todo el poema es un hermoso oxímoron (como vimos en entradas anteriores, es una figura retórica que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto).

¡Dormirse en el olvido del recuerdo,

en el recuerdo del olvido,

y que en el claustro maternal me pierdo

y que en él desnazco perdido!

¡Tú, mi bendito porvenir pasado,

mañana eterno en el ayer;

tú, todo lo que fue ya eternizado,

mi madre, mi hija, mi mujer!

Nota: La imagen corresponde a un collage conocido como “Los autorretratos del Alzheimer”, pintados por William Utermohlen, en una secuencia que va mostrando el avance de supropia enfermedad.

Espero volver a verte por aquí…

2 comentarios sobre “LA MEMORIA Y EL OLVIDO

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