EL MIEDO

Una de las cinco emociones auténticas, de esas emociones que además de ser vividas por el hombre se han podido verificar también en los animales.

Un sentimiento, tan común y tan fuerte, no puede dejar de ser abundantemente tratado como lo ha sido en toda la literatura y, especialmente, en el género poético.

Mis libros no han sido la excepción y puedes verificar que en ambos es uno de los sentimientos más presentes en los poemas.

Como muestra, expongo uno de cada libro:

En el LI de Soy el silencio se marcan los peligros de los miedos propios, que son la especie de guía hacia la caída:

No salgo del letargo en que me encuentro
a menos que yo vea un resplandor,
en mis miedos arraigados me centro
y evito obsesionado mi dolor.

No pierdo la esperanza de algún día
dibujar en mi mente lo real,
aunque crea que existe la alegría,
a mi mundo tan solo soy leal.

No niego que allá, fuera de fronteras
hay todo un mundo para conquistar,
mas conozco mis gustos y maneras:
solo y triste se aprende a disfrutar.

No marcho más en vano por la vida
ni me expongo ignorante por ahí,
no lloro la batalla ya perdida
pues debía caer y al fin caí.

Mientras que en el XXXII de Plegarias en Penumbra el miedo representa más que nada el temor a lo desconocido, que tanto nos afecta a los seres humanos.

El miedo,
como el dolor,
nos pone en alerta,
nos obliga a correr,
El dolor,
como el miedo,
nos paraliza,
nos somete a prueba.
Duelen
el músculo,
la emoción…
Temen
el cuerpo,
la razón…
La duda carcome
la incertidumbre somete
la decepción aniquila
los sueños y esfuerzos
pero moldea energías
renueva el aliento
y relanza a la carrera
tras los logros primitivos
diferidos, olvidados,
Pocas cosas condicionan
decisiones,
la conducta,
como el miedo,
como el dolor…
Podrás curar dolores
o cargarlos,
pero nunca tus miedos.
No puedes enfrentarlos
si no estuviste aterrado…
Tampoco llegas a la certeza
si no tuviste dudas…
Aterra
la única certeza,
la incertidumbre.

Y, como era de esperar, al momento de remitirme a los clásicos, la abundancia es notable, por lo que debo recurrir a una pequeña muestra.

“Miedo a la vida”, de Marilina Rébora

Miedo a la vida
tengo miedo, señor, pero no de la noche,
tampoco de la sombra, menos de la tiniebla;
es miedo de la aurora refulgente derroche
como miedo del mundo, cuando el mundo se puebla.

Tengo miedo, señor, no por valerme sola
ni por triste aislamiento o apartado retiro,
tengo miedo a la gente, a la imponente ola,
el vaivén de los seres en asfixiante giro.
Tengo miedo, señor, de enfrentarme a la vida
con tantas exigencias, compromisos, deberes;

de no cumplir contigo, no ser agradecida,
dejándome llevar de errados procederes.
Y temiendo en el día naturales contiendas,
te ruego: oye mi voz para que me defiendas.

“Me da miedo ese chorro” (fragmento), de César Vallejo

Me da miedo ese chorro,
buen recuerdo, señor fuerte, implacable
cruel dulzor. Me da miedo.
Esta casa me da entero bien, entero
lugar para este no saber dónde estar.
No entremos. Me da miedo este favor
de tornar por minutos, por puentes volados.

“Por miedo” (fragmento), de Amado Nervo

Tuve miedo…, Es la verdad;
miedo, sí, de ya no verla,
miedo inmenso de perderla
por toda una eternidad.
Y preferí, no vivir,
que no es vida la presente,
sino acabar lentamente,
lentamente, de morir.

“La pasajera” (fragmento), de Juana de Ibarbourou

Va la tarde subiendo hacia la noche,
Río opulento y cálido,
Con olor de duraznos y de rosas.
Con rumores de risas y de llantos,
Con el jadeo del miedo,
Con la espiral del canto.

“Trascielo del cielo azul”, de Juan Ramón Jiménez

¡qué miedo el azul del cielo!
¡negro!

¡negro de día en agosto!
¡qué miedo!
¡qué espanto en la siesta ardiente!
¡negro!
¡negro en las rosas y el río!
¡qué miedo!
¡negro con sol en mi tierra
(¡negro!)
sobre las paredes blancas!
¡qué miedo!

“Tengo miedo” (fragmento), de Pablo Neruda

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño
que reflejo la tarde sin meditar en ella.

“Satán” (fragmento), de Miguel de Unamuno

Que no puedes llorar. Satán huraño,
preso del miedo único en las redes,
del miedo á la verdad, á que no cedes
¡pobre Satán, padre del desengaño!

“Ayer” (fragmento) de Roque Dalton García

junto a mi miedo el miedo que vencieron los muertos,
junto a mi soledad la vida que recorro,
junto a la diseminada desesperación que me ofrecen,
los ojos de los que amo
diciendo que me aman.

“El ápice” (fragmento), de Jorge Luis Borges

No te habrá de salvar lo que dejaron
escrito aquellos que tu miedo implora;
no eres los otros y te ves ahora
centro del laberinto que tramaron

“El anillo” (fragmento), de Delmira Agustini

El porvenir es de miedo…
¿Será tu destino un dedo
De tempestad o de calma?

Para clararte y sombrearte,
¡Si yo pudiera glisarte
En un dedo de mi alma!…

NOTA: La imagen corresponde a la pintura “La cabeza de Medusa”, de Caravaggio.

Espero volver a verte por aquí…

2 comentarios sobre “EL MIEDO

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