INVOCACIONES

Es una de las tradiciones más longevas. Los poetas, al comenzar una obra, le dedicaban una oración, que invocaba a sus musas inspiradoras para que no los abandonen en sus momentos creativos. En ciertos casos la invocación iba dirigida a los dioses, principalmente a Apolo, dios de la inspiración y jefe de las musas. En los clásicos, esta invocación era una obligación de la que nadie se podía escapar.

Mi “Soy el silencio” no elude esta tradición y en su segundo poema incluye una invocación, aunque le falten las alusiones a musas o diosas.

II

Quisiera ser orador de multitudes

bien parado ante la enmascarada audiencia,

desalentar tantas tensas inquietudes,

esquivando esa mirada que silencia.

Ignorar amenazantes actitudes

para poder expresar con elocuencia,

en el monstruoso salón de longitudes,

que me opone cruel y feroz resistencia.

¡Que la tensión no tergiverse el mensaje!

¡El apremio no distraiga el parlamento!

Debo gestionar en mi adentro el coraje

para defender el veraz argumento

que sea el único valor del lenguaje.

Quizás llame la atención la estructura del poema, un soneto “mutilado”, ya que contiene trece versos y no catorce como el tradicional. Sin embargo, esta métrica no es de mi invención. Ya el maestro Rubén Darío lo utilizó en sus “Cantos de vida y esperanza”, donde el poema XIV tiene esta estructura,

¡De una juvenil inocencia

qué conservar sino el sutil

perfume, esencia de su Abril,

la más maravillosa esencia!

Por lamentar a mi conciencia

quedó de un sonoro marfil

un cuento que fue de las Mil

y Una Noches de mi existencia…

Scherezada se entredurmió…

El Visir quedó meditando…

Dinarzarda el día olvidó…

Mas el pájaro azul volvió…

Pero…

                         No obstante…

                               Siempre…

                                         Cuando…

Retomando el tema de las invocaciones, uno de los antiguos ejemplos lo aporta Homero, en su célebre Odisea,

Musa, dime del hábil varón que en su largo extravío,

tras haber arrasado el alcázar sagrado de Troya,

conoció las ciudades y el genio de innúmeras gentes.

Virgilio hace lo propio en la Eneida,

Dime las causas, Musa; por qué ofensa a su poder divino,

por qué resentimiento la reina de los dioses

forzó a un hombre, afamado por su entrega

a la divinidad, a correr tantos trances, a afrontar tantos riesgos.

Dante Alighieri, cumple en cada uno de las cánticas de su Divina Comedia con este precepto:

Infierno, Canto II

¡Oh musas! ¡Oh alto ingenio, sostenedme!

¡Memoria que escribiste lo que vi,

aquí se advertirá tu gran nobleza!

Purgatorio, Canto I

Mas renazca la muerta poesía,

oh, santas musas, pues que vuestro soy;

y Calíope un poco se levante,

Paraíso, Canto I

¡Oh buen Apolo, en la última tarea 13

hazme de tu poder vaso tan lleno,

como exiges al dar tu amado lauro!

Es algo que Jorge Manrique, en sus célebres “Coplas por la muerte de su padre” descarta a título expreso, para invocar a Cristo.

Dexo las invocaciones

de los famosos poetas

y oradores;

non curo de sus ficciones,

que traen yerbas secretas

sus sabores.

Aquél sólo m’encomiendo,

Aquél sólo invoco yo

de verdad,

que en este mundo viviendo,

el mundo non conoció

su deidad.

Versos que actualizados a nuestro tiempo quisieron expresar algo como esto:

Dejo las invocaciones de los famosos poetas y oradores; no me preocupo de sus ficciones, que traen envenenados sus sabores.

A Aquel sólo me encomiendo, a Aquel sólo invoco yo de verdad, Aquel que, cuando vivía en este mundo, nadie conoció su divinidad.

Lope de Vega, escribió este soneto con esta temática.

Pluma, las musas de mi genio autoras

—Pluma, las musas de mi genio autoras

versos me piden hoy. ¡Alto, a escribillos!

—Yo sólo escribiré, señor Burguillos,

éstas que me dictó rimas sonoras.

—¿A Góngora me acota a tales horas?

Arrojaré tijeras y cuchillos,

pues en queriendo hacer versos sencillos

arrímese dos musas cantimploras.

Dejemos la campaña, el monte, el valle,

y alabemos señores. —No le entiendo.

¿Morir quiere de hambre? —Escriba y calle.

—A mi ganso me vuelvo en prosiguiendo,

que es desdicha después de no premialle,

nacer volando y acabar mintiendo.

William Shakespeare, aporta una invocación en el prólogo de su drama histórico Enrique V.

Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa

Y como última referencia, mucho más acá en el tiempo, el gran poema gauchesco “Martín Fierro” cumple con el ritual, cuando en uno de los primeros versos José Hernández canta:

Vengan Santos milagrosos,

vengan todos en mi ayuda,

que la lengua se me añuda

y se me turba la vista;

pido a mi Dios que me asista

en esta ocasión tan ruda.

Nota: La imagen corresponde a «Apolo y las musas» de Nicolas Poussin.

Espero volver a verte por aquí…

EL SILENCIO

Ya te he comentado acerca del recorrido conceptual del poemario “Soy el silencio”, partiendo de la búsqueda, pasando por el camino y la caída, hasta llegar al despertar. En todas esas etapas el denominador común, explícito o latente, es el silencio, pero no como la ausencia de sonidos, el silencio como forma de comunicación…

Soy ese silencio que habita en nosotros,

que aspira en su espera poder expresar

tantas cosas muy simples a amigos y otros

que entiendan mi voz que es tan solo mirar.

Es la voz del silencio que habla, como también está presente en la búsqueda…

Yo soy el silencio que busca en la vida,

sin saber de ella lo que habré de buscar,

pues me desangro por cargar una herida

que aplaca mis fuerzas en este luchar.

El silencio que acompaña el camino, que sigue siendo una búsqueda…

Voy con mí mismo, solitario y paciente,

navego en silencio buscando la luz,

limpiando mis llagas, vaciando mi pus,

me libero aquí y ya me siento valiente.

También escuchando e interpretando el silencio en los mensajes de los otros

Leyendo entre líneas o viendo los gestos,

escuchando silencios cargados de voz,

debería cada uno escudriñar en éstos

cuál es la intención oculta, la espada o la hoz.

La necesidad del silencio, el que, aparte de ser una forma de comunicación con los otros es obviamente una forma de comunicación con uno mismo.

Recurro a mi silencio, aquél que me han robado,

ese mismo que no hallo en gesto natural,

el cual siempre fue mi oasis, casi espectral,

y hoy siento ausente, pero nunca doblegado.

Presente en el pensamiento, el aislamiento que supone el silencio selectivo, apartar la mente de ruidos externos para percibir el silencio.

Bosque charlatán, locuaz como silencio,

permite intuir entre marcados bullicios,

gritos cargados de forasteros juicios,

si propios, si externos, yo no diferencio.

Y al final, como siempre la continua búsqueda está presente, pese a todo…

Y el rastreo silente, en pleno trayecto,

crece al intuir lo que se debe buscar,

solo una respuesta es viable en un proyecto,

al ser la vida un incesante cambiar.

Y va lo que estabas esperando, los poemas de los grandes, que esta vez comienzan con uno traducido del inglés, perteneciente a Emily Dickinson.

«Temo a la persona de pocas palabras.

Temo a la persona silenciosa.

Al sermoneador, lo puedo aguantar;

al charlatán lo puedo entretener.

Pero con quien cavila

mientras el resto no deja de parlotear,

con esa persona soy cautelosa.

Temo que sea una gran persona».

Para seguir con tres poemas silenciosos de Juana de América, Octavio Paz y García Lorca

SILENCIO (Juana de Ibarbourou)

Mi casa tan lejos del mar

Mi vida tan lenta y cansada.

¡Quién me diera tenderme a soñar

una noche de luna en la playa!

Morder musgos rojizos y ácidos

y tener por fresquísima almohada

un montón de esos curvos guijarros

que ha pulido la sal de las aguas.

Dar el cuerpo a los vientos sin nombre

bajo el arco del cielo profundo

y ser toda una noche, silencio,

en el hueco ruidoso del mundo.

SILENCIO (Octavio Paz)

Así como del fondo de la música

brota una nota

que mientras vibra crece y se adelgaza

hasta que en otra música enmudece,

brota del fondo del silencio

otro silencio, aguda torre, espada,

y sube y crece y nos suspende

y mientras sube caen

recuerdos, esperanzas,

las pequeñas mentiras y las grandes,

y queremos gritar y en la garganta

se desvanece el grito:

desembocamos al silencio

en donde los silencios enmudecen.

El silencio (Federico García Lorca)

Oye, hijo mío, el silencio.

Es un silencio ondulado,

un silencio,

donde resbalan valles y ecos

y que inclina las frentes

hacia el suelo.

Espero volver a verte por aquí.

La poesía en el rock (Parte II)

Como te adelanté en la primera parte de esta nota, en la entrada del pasado 13 de abril, en la segunda me voy a referir a los versos incluidos en las canciones de The Beatles.

Más allá de que las primeras composiciones de la banda tienen letras bastante rudimentarias, al servicio de la composición musical, pueden hallarse algunas joyitas, aun dentro de esos primeros registros.

Claro ejemplo de esto es un verso de John Lennon, en el tema “There’s a place”, del primer álbum “Please, please me”, de 1962.

There’s a place, where I can go when I feel low, when I feel blue…and it’s my mind…and there’s no time… (Hay un lugar, al que puedo ir, cuando estoy bajoneado, cuando estoy triste…y es mi mente…y no hay tiempo…)

Lo notable de este verso es la metáfora de la mente como refugio, el aislarse del mundo, y de los factores deprimentes. En esta etapa, las composiciones del grupo abordaban básicamente el tema del amor de pareja, por lo que la letra de esta canción, luego de este arranque genial, se vuelve más convencional y desembocando en una canción de amor. Igualmente, más adelante en la canción aparece algún condimento que refuerce el sentido central del tema: “In my mind there’s no sorrow” (En mi mente no hay lamento).

En mi libro “Soy el silencio”, el poema 68 recoge claras influencias de este concepto, aunque con el recurso de la alegoría de la morada representando a la mente.

Mi morada está oscura, vacía y tan fría,

no se escucha una risa ni se huele una flor,

pero es mi morada tan querida, tan mía,

que sólo mis ojos le dibujan color.

En ‘In My Life’, del álbum Rubber Soul de 1965, John pone una sucesión de recuerdos nítidos hacia los que fueron las cosas y seres más queridos de su vida, rematándola con una frase de neto corte amorosa.

«But of all these friends and lovers/ There is no one compares with you / And these memories lose their meaning / When I think of love as something new».

[«Pero de todos esas amigas y amantes / Ninguna se puede comparar contigo / y esos recuerdos pierden su significado / Cuando pienso en el amor como algo nuevo»].

“Eleanor Rigby” es una alegoría de la soledad incluida en el álbum Revolver de 1966. En ella aparecen unos versos de Paul McCartney, muy surrealistas y logrados.

“Eleanor Rigby, wearing the face that she keeps in a jar, by the door” (Eleanor Rigby, vistiendo la cara que guarda en un jarron, detrás de la puerta.)

Al año siguiente, John aporta una letra muy psicodélica, plagada de imágenes y colores, en “Lucy in the sky with diamonds” del Sargent Pepper’s Lonely Heart’s Club Band”.

Es la cumbre poética de John y de la banda. Nótese que en los años posteriores John dejará los versos más poéticos para centrarse en lo que sería sus himnos, con letra muy directa y contenido activista, como lo son sus creaciones como solista “Dale una oportunidad a la paz”, “El poder para el pueblo” o “Imagina”. Tan notorio es el abandono del verso logrado, que es reemplazado por el mensaje directo, que la misma cosa en “Lucy in the Sky with diamonds” la dice metafóricamente “picture yourself” (Retrátate a ti mismo, en el sentido de imagínate),  mientras unos años después lo aborda literalmente en “Imagine”(Imagina)

“Strawberry Fields Forever”, de John de ese mismo año, incluye una estrofa que en si es un poema.

Living is easy with eyes closed

Misunderstanding all you see

It’s getting hard to be someone

But it all works out

It doesn’t matter much to me

(Vivir es fácil con los ojos cerrados,

malinterpretando todo lo que ves.

Se vuelve más duro ser alguien,

pero todo se soluciona.

A mí no me importa mucho.)

Y en la siguiente estrofa tiene una frase, “No one I think is in my tree” (creo que no hay nadie en mi árbol) es una forma metafórica para decir “nadie me comprende”.

Otro de los logros poéticos de Paul llegará en 1968 de la mano de “Blackbird”, del llamado “Álbum Blanco”

“Blackbird singing in the dead of night / Take these broken wings and learn to fly / All your life / You were only waiting for this moment to arise”

[«Mirlo que cantas en plena noche / Coge esas alas rotas y aprende a volar / Toda tu vida / Has estado esperando este momento para despegar»].

Es una gran metáfora y pretende representar la reacción a las tensiones raciales que se intensificaban en los Estados Unidos en la primavera de 1968. Este tema lo retomará años después al grabar con Stevie Wonder, “Ebony and Ivory”, donde la alegoría que arma en base a un teclado en blanco y negro (ébano y marfil), se apoya en la gran armonía que pueden lograr las teclas, en oposición al racismo, que enfrenta lo negro con lo blanco.

Y ya a punto de separarse la banda, toman cuerpo las composiciones de George Harrison, que se anota una excelente letra , poema de amor, en “Something” del Abbey Road, en 1969.

Something in the way she moves /attracts me like no other lover / Something in the way she woos me / I don’t want to leave her now /You know I believe and how

(Algo en la manera en que se mueve / me atrae como ninguna otra amante / Algo en la manera en que me provoca. / No quiero dejarla ahora / sabes que creo y como)

El propio Frank Sinatra, quien la versionó, la destacó como una de las más bellas canciones de amor jamás escritas, destacando que no necesitó incluir ningún “te amo” para destacarse.

Por último, de Paul, del mismo álbum, destaquemos la frase que cierra el disco y la carrera de la banda: “The end”

“And in the end, the love you take is equal to the love you make”. (Y al final el amor que te llevas es igual al amor que haces).

Espero volver a verte por aquí

FIGURAS RETÓRICAS

Hoy entraremos en un tema que para algunos quizás resulte más técnico que los anteriores, pero tiene que ver con el lenguaje de la poesía. Sin querer dar una clase literaria, porque no estoy en condiciones de hacerlo, trataremos de bucear en algunas de estas figuras usadas en mi poemario “Soy el silencio”.

Las figuras retóricas, o figuras literarias, son construcciones gramaticales que, por estilo y originalidad, se diferencian del uso normal del lenguaje.

Se utilizan en la literatura en general, con mayor presencia en el género poético, pero también en el lenguaje periodístico, en oratoria y hasta en lenguaje cotidiano. Toda vez que en nuestro hablar espontáneo utilizamos el sentido figurado – por oposición al sentido literal – estamos usando una figura retórica. Por ejemplo, si decimos “vine volando” estoy queriendo decir lo que en sentido literal sería “vine rápidamente”.

En los ochenta y ocho poemas de “Soy el silencio”, sin abusar de ellas, se pueden encontrar muchas figuras. Trataremos de definir algunas de ellas y brindar algún ejemplo dentro del poemario.

Alegoría

Representa una idea valiéndose de formas humanas, de animales, y/o de objetos cotidianos. A esa idea general se aplican distintas metáforas particulares. El ejemplo más claro en la literatura tradicional es en las “Coplas por la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, con la alegoría del río y la vida, asimilando la vida a un río y la desembocadura sería la muerte.

En “Soy el silencio” podemos verlo en el poema VIII.

La historia de un torpe navegante,

que ninguno hasta ahora narró,

quien llamaba a la proa «adelante»,

quien su barco jamás amarró.

Si bien la figura se aplica a todo el poema, ya en la primera estrofa la podemos distinguir. Habla sobre alguien que erró su camino en la vida y se representa por un marinero que ama la tierra.

Aliteración

Es la reiteración o repetición de sonidos (fonemas), palabras que suenan parecido y construyen una especie de melodía musical.

En el poema I podemos observarla.

Soy ese silencio que habita en nosotros,

que aspira en su espera poder expresar

tantas cosas muy simples a amigos y otros

que entiendan mi voz que es tan solo mirar.

Donde “aspira – espera – expresar”, en el segundo verso de la estrofa, crean esa sensación.

Anáfora

Repetición de una o varias palabras al principio de un verso o enunciado. Es una figura que también se usa mucho en verso libre.

Está presente en varios poemas del libro, pero como ejemplo, basta con el LXXVIII.

Escapa del hambre impuesta en tus pensares

que, atrofiados, no mantienen dirección,

centra en el veloz escape tu atención

pero en tu loca carrera nunca pares.

Escapa de las ideas que te imponen,

en tu razón nadie puede penetrar,

y aunque tengas tus acciones que entregar

nunca dejes a tu mente que la domen.

Escapa de las ideas que, sociales,

Anástrofe

Implica invertir el orden sintáctico habitual o normal de dos o más palabras sucesivas dentro de una frase.

La vemos en el LXXIV.

Grita la sangre, de pasiones labrada,

la tregua que modera su ímpetu fiero,

y en estoica lucha, su fuerza arrancada

  se rinde al fracaso, entregando su esmero.

Donde la inversión del orden se registra en “de pasiones labrada”, cuando lo natural sería “labrada de pasiones”. Este verso muestra también la personificación de un objeto, la sangre, que es otra figura literaria, la prosopopeya, que veremos más adelante.

Hipérbaton (parecida a la anterior)

Se altera la sintaxis habitual de una oración.

La podemos encontrar en el LXII.

De los frutos del árbol caído

por furioso fugaz temporal

se percibe, acaso contenido,

el sabor a la fuerza vital.

Estrofa cuya sintaxis natural podría haber sido “El sabor a la fuerza vital se percibe, acaso contenido, de los frutos del árbol caído por el furioso y feroz temporal”.

(Acá se aplican otras dos figuras, ambas de omisión, que son la Elipsis, al eliminarse el artículo “el”; y la Asíndeton, al omitirse la conjunción “y” (el furioso y fugaz temporal).

Metáfora

Desplazamiento de significado entre dos términos con una finalidad estética.

Un ejemplo tenemos en el XVII.

Leyendo entre líneas o viendo los gestos,

escuchando silencios cargados de voz,

debería cada uno escudriñar en éstos

cuál es la intención oculta, la espada o la hoz.

Donde se aplica doble metáfora: la intención se muestra como el filo del metal, la espada supone la guerra y la hoz el trabajo.

Metonimia

Designa un concepto con el nombre de otro – Causa/Efecto – Autor/Obra – Signo/Significado, etc.

La vemos en el LII.

Sólo un paso la separa de la angustia,

un instante nada más es necesario

para toda esa alegría verla mustia,

para que el hombre descubra su Calvario.

Se aprecia la metonimia en Calvario, dando nombre al sufrimiento.

Oxímoron

Conceptos de significado opuesto en una sola expresión.

También en el poema I.

En este desierto de piedra y cemento

mi triste alegría quisiera encontrar,

en la loca y ardiente fuerza del viento

mi alegre tristeza dejar escapar.

La oposición radica en alegre tristeza y triste alegría.

Paradoja

Conceptos contradictorios entre sí, pero que juntos poseen un valor muy significativo.

Podemos encontrarla en el XXXIX.

Pero observando hacia adelante se asoma

un camino muy similar al primero,

uno siempre es libre de andar prisionero

sin conseguir replantear cada axioma.

La paradoja se ve en la libertad de andar prisionero.

Prosopopeya

Atribuir propiedades humanas a un animal o a un objeto.

Presente en el poema X.

Como tiesa se quedó, siempre escondiendo

voluntad que le inquirí, ya con premura,

¿Quién eres mujer?, ¿Qué es lo que vas siguiendo?

Mas nada alteró su rígida postura.

Es la personificación de la duda.

Sinécdoque

Designa todo por la parte o parte por el todo; especie por género y viceversa. Es un tipo de metonimia.

En el LXXXIV podemos ver una.

Hay en mis neuronas unos rastros de memorias,

de oscuros callejones sin luz a la salida,

de vagancias a tientas, carentes de victorias,

de avanzar por seguir, pero deseando la huida.

Donde neuronas es la parte que designa el todo, que es la mente o el cerebro.

Sinestesia

Recurso expresivo que combina impresiones de dos o más sentidos.

La vemos en el poema LX

Estaca prendida desde lo hondo del suelo,

carrera perdida al entregar mi energía,

manchada la voz que iluminó la herejía,

configura palabras con sabor a duelo.

Donde “manchada la voz” es el ejemplo más claro, pero también la podemos ver en “palabras con sabor a duelo”.

Estas son algunas de las figuras usadas. Hay otras muchas en el recorrido del poemario.

A vos que leíste el libro, te invito a encontrar alguna y ponerla en los comentarios.

De la misma forma si no quedó claro algo, me puedes consultar por esa vía.

Espero volver a verte por aquí…

El despertar

Retomando el recorrido de “Soy el silencio”, hemos visto que la secuencia de los poemas nos va llevando a través de un entramado que pasa por la búsqueda, el camino, la caída y culmina en lo que sería el levantarse, el despertar.

A través del libro vamos viendo algunos versos que nos transportan a esa sensación de levantarse después de la caída, como lo es el cosechar todo aquello que venimos sembrando en el recorrido anterior, como la recompensa a la constancia.

La cosecha me aguarda un día no esperado,

que yo sé al despertarme he de reconocer,

con la paz del hombre que percibe ha logrado

todas las cosas que siempre supo creer.

También implica el reconocimiento a los errores y los cambios a partir de ellos.

Despertar del sopor, por el yerro abrumante,

es volver a la luz desde el pozo profundo,

es ver matices al conocer este mundo,

tomar el sendero del dudar caminante.

No falta la alusión metafórica a la consolidación de los logros, el despertar tras tanta búsqueda, tanto camino recorrido, el levantarse tras la caída.

Es despertar lo más lindo de cada día,

abrir los ojos a la luz de la mañana,

y la modorra, que se escabulle haragana,

dejando a mi ser olfateando alegría.

Las evaluaciones, con un toque de nostalgia, también están presentes.

Tanto tiempo de sueño perdido,

crecimiento de dudas y aciertos,

van y vienen los duendes despiertos,

sustentando mi genio encendido.

Y como de costumbre, aquí les entrego un repaso a grandes poetas que han tocado esta temática. En este caso les comparto tres poemas completos.

Pequeñas muertes

de Mario Benedetti

Los sueños son pequeñas muertes
tramoyas anticipos simulacros de muerte
el despertar en cambio nos parece
una resurrección y por las dudas
olvidamos cuanto antes lo soñado
a pesar de sus fuegos sus cavernas
sus orgasmos sus glorias sus espantos
los sueños son pequeñas muertes
por eso cuando llega el despertar
y de inmediato el sueño se hace olvido
tal vez quiera decir que lo que ansiamos
es olvidar la muerte
apenas eso

El despertar

de Julio Herrera Reissig

Alisia y cloris abren de par en par la puerta
y torpes, con el dorso de la mano haragana,
restréganse los húmedos ojos de lumbre incierta,
por donde huyen los últimos sueños de la mañana

la inocencia del día se lava en la fontana,
el arado en el surco vagaroso despierta
y en torno de la casa rectoral, la sotana
del cura se pasea gravemente en la huerta…

Todo suspira y ríe. La placidez remota
de la montaña sueña celestiales rutinas.
El esquilón repite siempre su misma nota

de grillo de las cándidas églogas matutinas.
Y hacia la aurora sesgan agudas golondrinas
como flechas perdidas de la noche en derrota.

Despertar

de Gabriela Mistral

Dormimos, soñé la tierra

del sur, soñé el valle entero,

el pastal, la viña crespa,

y la gloria de los huertos.

¿Qué soñaste tú mi niño

con cara tan placentera?

vamos a buscar chañares

hasta que los encontremos,

y los guillaves prendidos

a unos quioscos del infierno.

El que más coge convida

a otros dos que no cogieron.

Yo no me espino las manos

de niebla que me nacieron.

Hambre no tengo, ni sed y

sin virtud doy o cedo.

¿A qué agradecerme así

fruto que tomo y entrego?

Espero volver a verte por aquí…

No pertenezco

Comparto el poema XX del libro «Soy el silencio», editado por Editorial Bubok Latam en marzo de 2021.

No pertenezco

a ese sitio que el destino me ubicó,

ni a los lugares que el hombre edificó,

si de rígidas raíces yo carezco.

No pertenezco

al mañana, ni al ayer, tampoco al hoy,

ni aún siquiera al instante donde estoy,

por pescarlo, día a día desfallezco.

No pertenezco

a la raza que la herencia me legó,

ni a este cuerpo que la vida me entregó,

si yo mismo dudo ser lo que parezco.

No pertenezco

a una casta en donde puedan colocarme,

ni a un estrato donde quieran avaluarme,

como casi todos, soy lo que merezco.

No pertenezco

a la vida, a la muerte o desesperanza,

ni al éxito, el descalabro o la confianza,

si bien a menudo, ante ellos, me estremezco.

No pertenezco,

porque mi afán es volar sin ataduras,

persiguiendo algún lugar en las alturas,

tan sólo por eso, yo no pertenezco.

LA CAÍDA

Si bien siempre entendí que la obra debe hablar por el poeta, y que el lector es quien debe interpretarla, en entradas anteriores te hablé algo de la búsqueda y del camino. Los dos primeros tramos escondidos en el desarrollo del poemario <Soy el Silencio>.

Podría decirte que la tercera parte está compuesta por poemas que de alguna manera transmiten la noción de una caída. Una vez encontrado el camino se producen tropiezos que nos desvían, o más bien nos demoran, en nuestra ruta.

Como en los casos anteriores, te muestro algunas de las estrofas de distintos poemas que componen este sector.

He caído en un abismo, muy traicionero por lo hondo,

en mi vida he postergado tanto a costa de subir,

muchas cosas valoradas, que hoy al verme tocar fondo,

reconozco ante los hechos que no debí prescindir.

Como en todo el poemario, los tránsitos hacia una etapa del caminante son graduales, hasta darse cuenta y aceptar que se ha producido la caída.  

No marcho más en vano por la vida

ni me expongo ignorante por ahí,

no lloro la batalla ya perdida

pues debía caer y al fin caí.

O cuando se van reconociendo que uno está saliendo o, al menos, comienza a procurar ponerse de pie.

No es tarea fácil adaptarse a la vida

habiendo aprendido tan difícil lección,

el desorden retarda la próxima acción

junto al miedo atroz por la reciente caída.

A veces no sabes cómo levantarte, cuando has perdido hasta el orgullo, y ni siquiera sabes si has perdido el tren para reincorporarte.

A la negra sombra del orgullo caído

suplicando abatido por una respuesta,

la lucha imposible con el tiempo me cuesta

que prosiga esperando, por más que se haya ido.

Y empiezas a reconocer los errores, sobre todo no haberte dado cuenta que estabas arriba y que eso es lo único que se necesita para caer,

La victoria te consagra majestuoso

te lanza por el sendero de la gloria,

ni imaginas que el caer es doloroso,

sólo marca los errores de la historia.

Todavía falta un trecho para levantarse, que será el último tramo del libro y que veremos dentro de algunas entradas.

No hay posible fuga, al pasar la corteza

se ingresa despierto al mayor laberinto,

con toscas ansias hasta que se tropieza,

cayendo dormido en un mundo distinto.

Y para no abandonar las tradiciones, te comparto algunos poemas de grandes maestros del pasado que, de alguna manera, han abordado esta temática.

Alfonsina Storni

Deformadoras de mi boca
en el impulso de asomar
y el pozo del vacío
al caer…

Lope de Vega

arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

Jorge Luis Borges

Yace en la tierra el hombre de armadura;
lo ve caer el hijo de un vecino,
que no sabrá el final de la aventura
y que a las indias llevará el destino.

Octavio Paz

el espejo que soy me deshabita:
un caer en mí mismo inacabable
al horror del no ser me precipita.
Y nada queda sino el goce impío
de la razón cayendo en la inefable
y helada intimidad de su vacío.

Idea Vilariño

Ya en desnudez total
extraña ausencia
de procesos y fórmulas y métodos
flor a flor,
ser a ser,
aún con ciencia
y un caer en silencio y sin objeto.

Francisco de Quevedo

El que puede caer, si él se derriba,
ya que no se conserva, se previene
contra el semblante de la suerte esquiva.
Y pues nadie que llega se detiene,
tema más quien se mira más arriba;
y el que subió, por quien rodando viene.

Góngora

En este occidental, en este, ¡oh Licio!,
climatérico lustro de tu vida,
todo mal afirmado pie es caída,
toda fácil caída es precipicio.

Rosalía de Castro

Vacila su planta ya… Y sus ojos
vagos se fijan en lo infinito,
que él cree imagen de la nada;
pero le atrae… Le atrae el vacío
en donde flotas, genio invisible,
siempre llamándole hacia el abismo.
Y cae al fin… Y nadie sabe,
ni nadie pregunta por qué ha caído

Espero volver a verte por aquí…

La poesía en el rock (Parte I)

Sabido es que la fundación Nobel, en 2016 otorgó el premio de literatura a Bob Dylan «por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción».
Evidentemente, hay un componente literario en las obras musicales, en el cancionero, tanto el popular como el culto, si cupiera la distinción.
En 1963, Dylan ya sorprendía con uno de sus primeros éxitos, “Blowing in the wind”, aún en su etapa folk, antes de entrar al rock. En él apela a la pregunta retórica como forma de mostrar la indiferencia del ser humano:
How many ears must one man have before he can hear people cry? Yes, and how many deaths will it take ’til he knows that too many people have died?
(¿Cuántos oídos debe tener un hombre antes de que pueda oír a la gente llorar? Sí, ¿y cuántas muertes tardará hasta que sepa que demasiadas personas han muerto?)
Yo no me voy a extender en el repertorio de Dylan, que luego del premio fue editado como libro, pero hay muchas más letras donde se pueden visualizar rasgos poéticos.
En 1964, “The sound of silence” es un éxito compuesto por Paul Simon para Simon & Garfunkel, donde toda la canción es un poema y tiene notables estrofas como la del siguiente ejemplo:
And in the naked light, I saw /ten thousand people, maybe more /people talking without speaking /people hearing without listening /people writing songs that voices never share /and no one dared /disturb the sound of silence.
(Y en la luz desnuda vi /diez mil personas, tal vez más, /gente que hablaba sin decir, /gente que oía sin escuchar, /gente escribiendo canciones que las voces jamás comparten, /y nadie osó /perturbar el sonido del silencio.)
David Crosby y Roger McGuinn, compositores de The Byrds, imprimían a sus letras nítidas imágenes, como puede advertirse en este pasaje de “Eight miles high” de 1966: Rain gray town known for its sound /in places small faces unbound. (La lluvia del pueblo gris reconocida por sus sonidos /y alrededor, rostros pequeños y distantes.)
De ese mismo año es “I’ll Be Your Mirror” compuesta por Lou Reed para su banda The Velvet Underground, cuya letra destaca por una serie de metáforas muy ricas, un claro ejemplo de lenguaje poético al servicio de la canción.
I’ll be your mirror /Reflect what you are, in case you don’t know /I’ll be the wind, the rain and the sunset /The light on your door to show that you’re home /When you think the night has seen your mind /That inside you’re twisted and unkind /Let me stand to show that you are blind /Please put down your hands /’Cause I see you
(Yo seré tu espejo /Reflejaré lo que eres por si no lo sabes /Seré el viento, la lluvia y el ocaso /La luz en tu puerta para mostrar que estas en casa /Cuando creas que la noche ha visitado tu mente /Que en tu interior eres cruel y retorcido /Deja que me quede para demostrarte que estas ciego /Pero, por favor, baja las manos, porque te veo)

En 1974 Roger Waters escribió “Eclipse” para Pink Floyd. La canción es toda una alegoría. Usando metáforas de la astronomía, se refiere a las disyuntivas del hombre en la actualidad. El final, que en realidad es el final de todo el álbum “The dark side of the moon” es un ejemplo claro de lo dicho:
All that is now/All that is gone/All that’s to come/and everything under the sun is in tune/ but the sun/is eclipsed by the moon. There is no dark side/of the moon really./Matter of fact/it’s all dark.
(Todo eso es ahora/Todo eso se ha ido/Todo eso está por venir/Y todo bajo el sol está a tono/Pero el sol/está eclipsado por la luna./ No hay un lado oscuro/ de la luna realmente. De hecho, es toda oscura…)
Un ejemplo de la poesía más tradicional, la que se basa en el amor de pareja, es de 1973, cuando Mick Jagger y Keith Richards componen “Angie” para el álbum Goats head soup. Si bien es una colaboración, se supone que la letra es de Jagger. La letra es considerada un clásico, casi un manual de como un chico debe decirle a su novia que corta la relación:
With no lovin’ in our souls / And no money in our coats / You can’t say we’re satisfied / But Angie, Angie / You can’t say we never tried…
(Sin amor en nuestras almas/ y sin dinero en nuestros bolsillos / no se puede decir que estemos satisfechos / pero Angie, Angie / no se puede decir que no lo hemos intentado…)
Otro ejemplo pleno de simbolismos es el de Peter Gabriel, quien en 1974 compuso “Carpet crawlers” para Genesis, aunque fuera firmado por todos los integrantes de la banda.
They’re moving./ They’re moving in time to a heavy wooden door /Where the needle’s eye is winking, closing in on the por / The carpet crawlers heed their callers /We’ve got to get in to get out /We’ve got to get in to get out.
(Se están moviendo./Se mueven a tiempo hacia una pesada puerta de madera/Donde el ojo de la aguja guiña, acercándose a los pobres/Los arrastrados por las alfombras escuchan a quienes llaman./Tenemos que entrar para salir./Tenemos que entrar para salir.)
En el último álbum de estudio, en 1978, los supervivientes de The Doors rescatan entre otros, un poema de Jim Morrison, muerto en 1971. Se trata de “An American Prayer”, con una letra muy profunda, de protesta a la guerra.
Do you know we are being led to slaughters by placid admirals and fats slow generals are getting obscene on young blood?
¿Sabes que estamos siendo llevados a las matanzas por almirantes plácidos y que los gordos y lentos generales se están volviendo obscenos con la sangre joven?
Leonard Cohen, quizás más valorado como poeta que como músico, también logra con su “Hallelujah” de 1984 un notable simbolismo al describir a la fe religiosa.
Hallelujah, Hallelujah / Your faith was strong but you needed proof / You saw her bathing on the roof / Her beauty and the moonlight overthrew her / She tied you to a kitchen chair / And from your lips she drew the Hallelujah
(Aleluya, aleluya /Tu fe era fuerte pero necesitabas pruebas /La viste bañándose en el techo /Su belleza y la luz de la luna la derrocaron /Ella te ató a una silla de cocina /Ella rompió tu trono y te cortó el pelo /Y de tus labios sacó el Aleluya)
“Tears in heaven” escrita por Eric Clapton en 1992, contiene unos desgarradores versos para recordar a su hijo de cuatro años fallecido el año anterior en un accidente. La canción está armada como un diálogo con su hijo perdido:
Would you know my name? /If I saw you in heaven /Would it be the same? /If I saw you in heaven /I must be strong /And carry on /’Cause I know I don’t belong /Here in heaven
(¿Sabrías mi nombre /si te veo en el cielo? /¿Será lo mismo /si te veo en el cielo? /Debo ser fuerte /y seguir /porque sé que no pertenezco /aquí al cielo.)
Como hemos destacado grandes letras, también abundan de las otras.
Las canciones, sobre todo en el rock, deben manejar un equilibrio entre la letra y la música. Esto hace que muchas veces la primera esté al servicio de la segunda. Tal vez la mayoría de las veces, tanto en el rock como en el pop, las letras no destacan por su elaboración y menos por el sentido de sus palabras.
Es lo que sucede con el exitazo Happy together de The Turtles, número 1 en 1967, compuesto por Garry Bonner y Allan Gordon y cuya letra no era para nada su fuerte. En el remate de la canción se pueden escuchar dos líneas -So happy together/How is the weather? (Entonces juntos contentos/ ¿Cómo está el tiempo?) donde no hay contenido ni sintaxis, solo la rima (together/weather) que entre con los acordes.
Obviamente que sobre este tema habría muchísimas más canciones dignas de ser citadas, pero por hoy es suficiente. La segunda parte de esta nota se referirá a mi banda preferida, The Beatles. Hasta entonces.
Espero volver a verte por aquí

El camino

Como ya te había mostrado en la entrada del 3 de marzo, “Soy el silencio”, el libro de mi autoría recién editado, se abre con una serie de poemas que asumen la búsqueda, casi como una forma de vivir. Esa búsqueda debería encontrar un camino, y si bien el buscar y el caminar no terminan nunca de separarse, el segundo tramo del poemario, con límites no muy claramente definidos, se va centrando en el recorrido del camino, como lo explicitan algunas estrofas de este segmento de la obra.

Sigo el camino de observar en el mundo
lo que voy pisando y a mi alrededor,
busco el detalle que me indique rotundo
del próximo paso cuál es el mejor.

Los caminos, los senderos, las vías a transitar, las opciones a tomar son parte de los versos que nos acompañan.

Somnoliento transito los caminos inciertos,
avivando el deseo de poder distinguir
los senderos que llevan a lugares desiertos
de los otros que brindan el poder de seguir.

La continuación del caminar, cuando uno ya ha elegido la ruta a seguir…

El camino ya está hecho elección,
el destino del todo jugado,
sabiendo bien que a mi protección
por continuar, la he sacrificado.

Y el continuar a pesar de todo, cuando se sigue transitando casi por inercia…

El camino es áspero, largo, curvado,
hay en cada cruce una múltiple opción,
cuando al transitarlo no existe noción,
en vez de veloz, el hombre anda apurado.

Y aquí algunas muestras de poetas admirados, que también recorrieron caminos en sus estrofas…

ROSALÍA DE CASTRO

Blanca senda, camino olvidado,
¡Bullicioso y alegre otro tiempo!
Del que solo y a pie de la vida
Va andando su larga jornada, más bello

MARÍA EUGENIA VAZ FERREIRA

Si alguna vez acaso me aparto del camino,
con una fuerza ignota de nuevo me reclama.
Gloria, quimera, fénix, fantástico oriflama
o un imposible amor extraño y peregrino…

PABLO NERUDA

El camino mojado por el agua de agosto
brilla como si fuera cortado en plena luna,
en plena claridad de la manzana,
en mitad de la fruta del otoño.

GARCILASO DE LA VEGA

Ausente, en la memoria la imagino;
mis espirtus, pensando que la vían,
se mueven y se encienden sin medida;

mas no hallando fácil el camino,
que los suyos entrando derretían,
revientan por salir do no hay salida.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Voy camino de la tarde
Entre flores de la huerta,
Dejando sobre el camino
El agua de mi tristeza.

ALFONSINA STORNI

Seguiré mi camino lentamente,
Mi mirada a los ojos mirará,
Irá muy hondo la mirada mía,
Y alguien, en el montón, comprenderá.

Y si llegaste hasta acá, tienes el premio de dos poemas completos, geniales…

RUBÉN DARÍO

Pasa y olvida [Texto completo.]

Peregrino que vas buscando en vano
un camino mejor que tu camino,
¿cómo quieres que yo te dé la mano,
si mi signo es tu signo, Peregrino?
No llegarás jamás a tu destino;
llevas la muerte en ti como el gusano
que te roe lo que tienes de humano…
¡lo que tienes de humano y de divino!
Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante!
Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas…
Y soñar es un mal. Pasa y olvida,
pues si te empeñas en soñar, te empeñas
en aventar la llama de tu vida.

ANTONIO MACHADO

Proverbios y cantares (XXIX) [Texto completo.]

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Espero volver a verte por aquí…