El camino

Como ya te había mostrado en la entrada del 3 de marzo, “Soy el silencio”, el libro de mi autoría recién editado, se abre con una serie de poemas que asumen la búsqueda, casi como una forma de vivir. Esa búsqueda debería encontrar un camino, y si bien el buscar y el caminar no terminan nunca de separarse, el segundo tramo del poemario, con límites no muy claramente definidos, se va centrando en el recorrido del camino, como lo explicitan algunas estrofas de este segmento de la obra.

Sigo el camino de observar en el mundo
lo que voy pisando y a mi alrededor,
busco el detalle que me indique rotundo
del próximo paso cuál es el mejor.

Los caminos, los senderos, las vías a transitar, las opciones a tomar son parte de los versos que nos acompañan.

Somnoliento transito los caminos inciertos,
avivando el deseo de poder distinguir
los senderos que llevan a lugares desiertos
de los otros que brindan el poder de seguir.

La continuación del caminar, cuando uno ya ha elegido la ruta a seguir…

El camino ya está hecho elección,
el destino del todo jugado,
sabiendo bien que a mi protección
por continuar, la he sacrificado.

Y el continuar a pesar de todo, cuando se sigue transitando casi por inercia…

El camino es áspero, largo, curvado,
hay en cada cruce una múltiple opción,
cuando al transitarlo no existe noción,
en vez de veloz, el hombre anda apurado.

Y aquí algunas muestras de poetas admirados, que también recorrieron caminos en sus estrofas…

ROSALÍA DE CASTRO

Blanca senda, camino olvidado,
¡Bullicioso y alegre otro tiempo!
Del que solo y a pie de la vida
Va andando su larga jornada, más bello

MARÍA EUGENIA VAZ FERREIRA

Si alguna vez acaso me aparto del camino,
con una fuerza ignota de nuevo me reclama.
Gloria, quimera, fénix, fantástico oriflama
o un imposible amor extraño y peregrino…

PABLO NERUDA

El camino mojado por el agua de agosto
brilla como si fuera cortado en plena luna,
en plena claridad de la manzana,
en mitad de la fruta del otoño.

GARCILASO DE LA VEGA

Ausente, en la memoria la imagino;
mis espirtus, pensando que la vían,
se mueven y se encienden sin medida;

mas no hallando fácil el camino,
que los suyos entrando derretían,
revientan por salir do no hay salida.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Voy camino de la tarde
Entre flores de la huerta,
Dejando sobre el camino
El agua de mi tristeza.

ALFONSINA STORNI

Seguiré mi camino lentamente,
Mi mirada a los ojos mirará,
Irá muy hondo la mirada mía,
Y alguien, en el montón, comprenderá.

Y si llegaste hasta acá, tienes el premio de dos poemas completos, geniales…

RUBÉN DARÍO

Pasa y olvida [Texto completo.]

Peregrino que vas buscando en vano
un camino mejor que tu camino,
¿cómo quieres que yo te dé la mano,
si mi signo es tu signo, Peregrino?
No llegarás jamás a tu destino;
llevas la muerte en ti como el gusano
que te roe lo que tienes de humano…
¡lo que tienes de humano y de divino!
Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante!
Todavía te queda muy distante
ese país incógnito que sueñas…
Y soñar es un mal. Pasa y olvida,
pues si te empeñas en soñar, te empeñas
en aventar la llama de tu vida.

ANTONIO MACHADO

Proverbios y cantares (XXIX) [Texto completo.]

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Espero volver a verte por aquí…

VERSO LIBRE

Cerca del final de sus días activos, Jorge Luis Borges expresaba que creía que el verso libre no era más fácil que el sometido a normas, sino lo contrario. Esta afirmación tiene la fuerza de alguien con la autoridad suficiente para expresarla, un autor como Borges que sobresalió, como en tantas otras cosas, en el verso rimado y métrico.

“Por ejemplo, yo empecé, como la mayoría de los jóvenes, creyendo que el verso libre era más fácil que las formas sujetas a reglas. Hoy estoy casi seguro de que el verso libre es mucho más difícil que las formas medidas y clásicas.”

De la misma manera que en la plástica Pablo Picasso afirmaba que “en aprender a pintar como los pintores del renacimiento tardé unos años; pintar como los niños me llevó toda la vida”, ninguno de los dos pretendía menospreciar, ni dejar de admirar, el trabajo de los clásicos, ni siquiera la facilidad de su técnica. Picasso, como Borges, supo sobresalir en el arte más clásico, antes de pasar a movimientos más “libres”.

De hecho, es mucho más fácil sobresalir en aquello difícil que en lo más fácil. Si aplicáramos este concepto, la propia facilidad relativa de una forma sobre otra estaría realzando la originalidad de aquellas cosas que todos, o quizás más gente, podríamos lograr hacer.

Algún día, el nobel de literatura Bob Dylan, queriendo menospreciar la obra de su colega músico Paul McCartney, afirmó que “canciones como Yesterday o Michelle, hay un millón”, sin darse cuenta que con esto estaba brindando el mayor de los elogios. Si hay tantas canciones iguales, ¿qué será lo que diferencia a Yesterday de las otras similares, ya que solamente ella logró ser, desde hace años y por lejos, la canción más versionada de la historia?

No tiene importancia la facilidad o dificultad, sino la originalidad de la obra y en definitiva la fuerza del mensaje que transmite, por encima de sus valores estéticos, nada despreciables por cierto.

Como ejemplos van dos poemas de Borges, uno es un clásico soneto, como tal sujeto a métrica y rima, en este caso rima consonante. El segundo puede anotarse como verso libre, donde solo se encuentra alguna rima asonante, como en el segundo y quinto verso (estrellas/dispersas) ya que la libertad del verso no impone la obligatoriedad de evitar la rima.

Spinoza

Las traslúcidas manos del judío

labran la penumbra los cristales

y la tarde que muere miedo y frío.

(Las tardes a las tardes son iguales.)

Las manos y espacio de jacinto

que palidece en el confín del Ghetto

casi no existen para el hombre quieto

que está soñando un claro laberinto.

No lo turba la fama, ese reflejo

de sueños en el sueño de otro espejo,

ni el temeroso amor de las doncellas.

Libre de la metáfora y del mito,

labra un arduo cristal: el infinito

mapa de Aquél que es todas Sus estrellas.

El Sur

Desde uno de tus patios haber mirado

las antiguas estrellas,

desde el banco de

la sombra haber mirado

esas luces dispersas

que mi ignorancia no ha aprendido a nombrar

ni a ordenar en constelaciones,

haber sentido el círculo del agua

en el secreto aljibe,

el olor del jazmín y la madreselva,

el silencio del pájaro dormido,

el arco del zaguán, la humedad

—esas cosas, acaso, son el poema.

Espero volver a verte por aquí…

MUJER

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

Nunca deseo feliz día a las mujeres. Este es un día de concientización, no es un día feliz.

Siempre pensé que el día de la mujer carga una especie de connotación machista. Los 365 días del año deberían ser el día de la mujer, pero soy consciente que estamos muy lejos de ese ideal.

Pero hay que cuidar las luchas. Hay feministas que pelean por el lenguaje inclusivo, o por el uso del vocablo presidenta o intendenta. Presidenta hoy está aprobado por la RAE, aunque también se acepta el uso de presidente para el femenino. Y esto no es un logro feminista, todo lo contrario. La RAE se ampara en que es un vocablo que tiene un uso de casi quinientos años para aceptarlo. Sin embargo, lejos están sus orígenes de la acepción que hoy se le da. El término presidenta estaba asociado a la mujer del presidente, habiendo surgido en épocas en que la sociedad no permitía, ni siquiera imaginaba, que una mujer pudiera ser presidente, pero sí la esposa de un presidente.

La verdadera lucha debería librarse para que el mundo moderno permita a la mujer ocupar más cargos presidenciales, en todo ámbito. El orgullo de la mujer podrá ser entonces ser presidente, cuya etimología es que preside, con independencia del género. De alguna manera, el discriminar presidenta, o intendenta, lo asocio con la necesidad de diferenciar a la mujer que ha conquistado un lugar que es de los hombres. No debería ser así.

Y como este es un blog de poesía, y si bien no es un día para celebrar, pero sí para conmemorarlo, traigo a las dos poetisas uruguayas por antonomasia: Juana de América, con un poema acorde a este día, y Delmira, cuyo trágico final también nos hace reflexionar sobre el tema. El poema de Delmira es su más célebre trabajo y marca un verdadero adelanto en el tiempo. La poesía erótica, a principios del siglo XX no era “apropiada” para las mujeres y ella, además de abordarla, lo hace a través de una metáfora genial.

Aquí van:    

Mujer – Juana de Ibarbourou

Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna!

de sombra y silencio me había de dar!

¡Cómo, noche a noche, solo abularía

por los campos quietos y por frente al mar!

Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco,

tenaz vagabundo que había de ser!

¡Amigo de todos los largos caminos

que invitan a ir lejos para no volver!

Cuando a mí me acosan ansias andariegas

¡qué pena tan honda me da ser mujer!

El intruso – Delmira Agustini

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
bebieron en mi copa tus labios de frescura;
y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
me encantó tu descaro y adoré tu locura.

¡Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
y si duermes, duermo como un perro a tus plantas!
¡Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
y bendigo la noche sollozante y oscura
que floreció en mi vida tu boca tempranera!

Espero volver a verte por aquí…

LA BÚSQUEDA

«Soy el silencio» es mi primera publicación. Está estructurado en ochenta y ocho poemas que van abordando los diferentes estados de ánimo que podemos tener.

De alguna manera, hay una secuencia, casi imperceptible, en la cadencia de los temas abordados en todo el poemario.

La búsqueda continua, como razón de vida, es indudablemente el primero de esos abordajes. En varios poemas de los iniciales podemos encontrar señales de esto:

La búsqueda como necesidad…

Yo soy el silencio que busca en la vida,
sin saber de ella lo que habré de buscar,
pues me desangro por cargar una herida
que aplaca mis fuerzas en este luchar.

…o como razón de vida…

Buscar acaso sea la vida misma,
o tal vez un escapismo un tanto loco,
mas la razón que al buscar le da el carisma
es encontrar, que es también morir un poco.

…la forma de buscar…

¿Es más feliz el que busca en lo hondo,
o aquél que acepta lo obvio y lo toma?
¿Quien al mundo tornasol se asoma,
o quien sigue hasta llegar al fondo?

…o la búsqueda a pesar de todo…

Desafío de vida, es la búsqueda constante,
el atreverse a ingresar en terrenos prohibidos,
sin retroceder por la censura amenazante,
eligiendo cada uno sus actos permitidos.

Obviamente, este tema ya ha sido encarado por los grandes maestros de la poesía en castellano. Lejos de ser una lista completa, aquí les comparto algunos ejemplos:

— Alfonsina Storni —

Sí, yo me muevo, voy buscando acaso
Soles, auroras, tempestad y olvido.
¿Qué haces allí misérrimo y pulido?
Eres la piedra a cuyo lado paso.

— Lope de Vega —

Estaba, Elisio, el alma ingrata mía
en el Argel de su apetito esclava,
mariposa a la luz círculos daba,
buscando en la tiniebla puerta al día.

— Líber Falco —

Acaso sí, yo sé,
con una risa helada buscaré mi origen.
Sin manos y sin ojos, ay!
buscando una sombra que es sombra de la nada.

— Miguel de Unamuno —

Hasta que me venciste, mi batalla
fue buscar la verdad;
tú eres la única prueba que no falla
de mi inmortalidad.

— José Martí —

Vivir: saber morir; así me aqueja
este infausto buscar, este bien fiero,
y todo el ser en mi alma se refleja,
¡y buscando sin fe, de fe me muero!

— Mario Benedetti —

y si no vienen a buscar tu búsqueda
y te sientes pueril o mendicante
abandonada por tu abandoneón
fabulízate de una vez por todas

— Miguel Hernández —

¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.

— Antonio Machado —

y estoy solo, en el patio silencioso,
buscando una ilusión cándida y vieja:
alguna sombra sobre el blanco muro,
algún recuerdo, en el pretil de piedra
de la fuente dormido, o, en el aire,
algún vagar de túnica ligera.

Espero volver a verte por aquí…

Matemáticas y poesía

Esta es mi segunda entrada y todavía no me he presentado. Aún me resulta extraño definirme como autor o poeta.


Como hombre de números puedo asegurar que las matemáticas son una de las ciencias más fáciles para cultivar. Esta facilidad resulta de la verificación de los resultados. Ya sea con una, o en algunos casos varias, soluciones posibles, siempre tenemos la posibilidad de verificar que estamos por el buen camino.


Las letras no ofrecen esa certeza, es el campo infinito de las matemáticas, de ahí lo subyugante de sumergirse en ellas. La métrica, las rimas de los poemas y la continuidad de un poemario son alguno de los puntos en común que pude encontrar entre las matemáticas y la poesía.


En futuras entradas, ahondaremos sobre estos temas.

Espero volver a verte por aquí…

¡HOLA!

Hoy es un día en que se inicia una etapa importante en mi vida.


Después de haber estudiado finanzas, contabilidad y economía, habiendo ejercido la profesión por casi cuatro décadas, hoy me lanzo al camino del arte literario. Más bien, comienzo a transitar ese sendero por un ramal diferente.


Hoy emprendo el proyecto de escribir para otros, así como también el de compartir con ellos todo eso que he estado escribiendo durante décadas y que, sinceramente, hasta hace no mucho pensaba que no iban a tener otro lector aparte de mí.

Compartiré con ustedes reflexiones, dudas, algunas certezas, por lo menos desde mi punto de vista, y espero que algo de esto pueda contribuir en tu crecimiento personal. Esta no es una página de autoayuda, en el mejor de los casos podrá ayudarte, pero seguro no tiene ni tendrá ninguna receta. Feliz estaré yo si alguno de mis poemas te entrega un mensaje que sea el que tú encuentras, pero no el que yo interpreté al escribirlo.

Espero volver a verte por aquí…